VIDA ROBINSON
boom boom
Si eso es así, muy bien se pueden conocer a los “dueños” simplemente observando a sus perros, si ves un perro cabrón que no deja de ladrar, que amenaza con morder, que lo único que quiere es morder la mano del que se le acerca, ¿estaríamos ante un dueño que sea un asesino en potencia?.
Creo que no tiene nada que ver. Es decir, en algunos casos, por ejemplo el perro de Hitler, el que vivió con él, hasta sus últimos días del III Reich en un búnker en Berlín, era un santo, me consta, sin embargo, su dueño era… bueno, su dueño era Hitler, simplemente Hitler. Un loco, único como cabecilla del fascismo del siglo XX, con muchos seguidores por toda Europa, América, Asia, África, y la Luna.
Así pues, eso quiere decir que el perro no tiene porque ser el reflejo de su dueño, ¿es eso? Puede ser, pero tal vez, la forma en la que se educa al perro, condiciona también su carácter, un hombre bondadoso y cariñoso puede haber educado a su perro para que defienda su hogar, y su perro ser una fiera total, del mismo modo, pero el ejemplo inverso, es ese del perro del cerdo ése, del que ya no voy a repetir más su nombre. (hitler) lo repetí, lo siento.
Entonces, ¿qué? Quiero decir, o mejor dicho preguntar, ¿a qué viene todo esto? Pues, que a lo mejor, a veces el destino hace que un animal que vive en el mundo que es igual que tú, llega a tu vida, y os complementáis perfectamente, o a lo mejor, no, y no os parecéis en nada. el destino es el destino, y la voluntad de seguirlo, al destino, una cosa extraña.
Sin embargo, Quiero hablar de una perrita, no sé la edad que tiene ni la raza, es una mezcla curiosa que da como resultado a una elegante can, de formas delgadas, y tamaño mediano, y con la mirada sabia, y al mismo tiempo, escapista, inteligente hasta la extenuación, bondadosa, ociosa, protectora de los suyos, y perfectamente independiente. Y es curioso, porque esas cualidades, todas esas y muchas más, también las comparte la persona con la que le ha tocado compartir su existencia. Es decir, su “dueña”. Es decir, la chica por la que mi vida hace boom boom.
ANTES Y DESPUÉS
Idea guión para una película, o para una serie de tv, sí mejor para una serie de tv que empieza y luego termina, con una estructura clara, y no como una de esas patéticas series de tv que abundan en nuestras parrillas televisivas… que de tanto alargar el chicle, se han quedado sin sabor y sólo masticas plástico insípido y rancio.
Es decir, que la serie, empezaría y 13 capítulos después terminaría, una serie de culto. ¿de qué iba a ir? Pues precisamente de eso, se abre de negro y se ve a un personaje, frente a una cámara de vídeo, está gordo, como no se llama Peter Lubosky, maldito personaje que siempre me acompaña, puta sombra sin esperanzas a una vida independiente de la mía… sigo… Peter enciende la cámara y se pone a grabar y empieza a hablar.
PL: mi nombre es PL, y peso 106 kilos. Mido 1,76 cm, por lo tanto de estas medidas uno puede deducir que soy un gordo, mis amigos, los de toda la vida me llamaban así a mis espaldas, pequeños vicios que tienen las personas de lengua bífida. El caso, es que esto que empiezo a grabar hoy, es el día a día de cómo voy a perder 32 kilos para quedarme a sí.
Se inserta una foto del futuro, PL, es él, pero delgado, con un aspecto saludable, con el torso desnudo, delgado, pero fibroso.
PL: sí, yo voy a llegar a ser es…
Y la serie de 13 capítulos alternaría momentos del antes y del después, de lo que PL hacía en su día a día, cuando era un peludo gordo cabrón y de lo que hace ahora, que se ha convertido en un spaghetti.
Pero la idea de la serie, más a llá de relatar las aventuras de uno que quería adelgazar, trataría el tema, sobre la felicidad, cómo ser puede ser feliz con mucho peso, y como se puede ser feliz con poco.
¿y el conflicto? Bueno, imagina, que cuando era un gordo, le gustaban todas las chicas, intentaba ligar con ellas, pero ellas, siempre lo regían, por su aspecto. A pesar de ello, PL, ensaya estrategias, se muestra como un tipo inteligente, divertido, de lengua rápida, astuto, cachondo, amante de la vida. Y en el después, ese carácter aún le acompaña, y ahora son as mujeres las que le asedian a él, todas quieren de él, lo que él quiso darles, antes, cuando era un gordo, sin embargo, lejos de aprovecharse de esta situación, PL, elige con quien y cuando quiere estar con alguien, en plan venganza contra las mujeres. Todo en tono de humor, absurdo, divertido. Por ejemplo escena.
PL está con un amigo, viendo fotos de chicas de amigas tipo red social….
AMIGO: has visto esta?
PL: muy guapa, pero no me interesa. Creo que está loca.
A: ¿y esta otra?
PL: esa otra es perfecta, pero si me acuesto con esa, después ya no me querré acostar con ninguna más…
Ojo! Habría que cuidar el tono , porque las feministas me podrían acusar de resultar un machista. Ya veo los titulares:
“director de serie de tv de culto acusado de machista”… pero bueno, esto es un brain stormnig, no y puedo decir lo que quiera.
¿qué más sucedería en la serie? Básicamente, se mostraría a PL intentando encontrar su sitio en la vida, es actor, por fin, PL no saldrá en alguna de mis creaciones como guionista, sino como actor, sí, bien, se empieza a desmarcar un poco de mí, le hacía falta. Lo vemos en diferentes pruebas de casting, cuando era gordo, como lo rechazaban precisamente por eso, lo vemos haciendo teatro, cuando era gordo, y o vemos en la actualidad, en series de tv, de éxito, todas las chicas del mundo quieren un autógrafo suyo.
Sin embargo algo pasa por su cabeza, en esa transformación física se metió y de que manera el mundo de las bicicletas, vemos a Peter en su bici, cuando era gordo, cuando empieza a pierde peso, cuando es delgado, por la montaña, rodeado de bosques de pino, de naturaleza salvaje, o por la ciudad, sorteando el tráfico, siendo un gordo y después delgado, y la serie termina en esta fallas pasadas, en un domingo por la tarde noche, sobre las 8 de la tarde, Valencia en fallas, calles cortadas y Peter delgado pedaleando y feliz por la ciudad, termina, en el paseo de la alameda, que está cortado al tráfico, y Peter se mete en la avenida y empieza pedalear, suelta, el manillar y alza los brazos, en señal de Vitoria, ha ganado, el qué? Ser delgado? no, en el amor.
En el amor? Claro, en todo esto, en la serie me refiero, tendría que haber un elemento femenino catalizador del deseo de cambio, de atracción, de seducción, una chica increíble, no tanto por su físico, que sí que también, sino por su ser, inteligente, divertida, sensible, la típica tía con la que todo el mundo quieres estar, porque es bella por dentro y bella por fuera. Y la chica le dice cuando cae en los brazos, de él:
Chica: cuando te conocí, yo te veía igual, incluso miro tus fotos de entonces y te veo así,
y él, se confiesa
PL: a mí me pasaba lo mismo, yo antes era así, y después gordo durante 10 años, pero me seguía viendo así. Simplemente, todo depende del cristal con el que se mira las cosas, el interior, en él, se haya todo tipo de respuestas.
Los diálogos tendrían que ser brutales, y crudos y divertidos y llenos de giros.
Antes y después, ¿la escribo? No lo sé, me lo pienso, en cuanto termine la trascripción de enero, me pongo en ello. Simplemente quería comentaros la idea, para ver que impresiones os da, un pequeño estudio de mercado directo. En fin, sean felices, que la vida son 4 días, y ya hemos vivido 2 días y medio.
Y toda la serie estaría salpicada con escenas de Peter hablando a cámara cuando era un gordo, el narrador siempre nos cuenta las historias desde el presente, estaría bien, mostrar al narrador imaginando como va a ser su vida y opinando sobre ello, conocedor exacto de su futuro…
Ale, voy a ver si termino con enero, que quiero ponerme a escribir esto.
Dust in the wind de mi corazón
Llevo días sin saber, llevo días en lo que todo me empieza a dar igual, días de vino y rosas, días de parpadeos y pensamientos, días, de rodar, de girar cual rolling stone, pero yo no soy una piedra, por primera vez en muchísimos años, yo, ya no me siento una piedra en la voz del gran jagger. No. Ni en su voz, ni en la voz de nadie, que quede bien clarito.
No sé que me pasa, no encuentro las palabras, y mira que busco, en los diccionarios, que siempre me han servido de muletas y apoyo, en los libros de mis grandes maestros, en los surcos de mis viejos vinilos, en la conciencia de mi conciencia… Llevo despierto desde el amanecer, desde mucho antes del amanecer, y ya es por la tarde, el sol se va, yo me quedo, viene la luna y la recibo con una sonrisa, me gusta sonreír a la luna, me gusta, sonreír en general, si todos pudiésemos sonreír de corazón… esto sería mejor.
Hedonista, tal vez, gilipollas, tal vez, enamorado, tal vez, aunque esto no es amor, es otra cosa, algo que no conocía, algo superior, pluscuamperfecto, idiotismo puro, sí, el corazón del revés y agitando palmas, taconeando sobre el tablao, cual gitana con su fandango y su bulería. El corazón no está enfermo, el mío, al contrario, está vivo y bombea y bombea, y yo me salgo de mi cuerpo y veo como bombea, como llena de vida cada minúscula parte y célula de mí.
Y tengo miedo, pero no como persona, tal vez como escritor, si es que lo soy, que lo dudo, en todo caso, a lo que aspiro, o aspiraba, porque ahora lo que aspiro es presente y quiero vivir para siempre en este presente, y eso que he tenido presentes largos, y profundos y arrebatadores, y lo que sea, pero este presente, es un presente distinto… y tengo miedo, ¿a qué? Siempre, al escribir, me refugié en el dolor, me sentí mejor lamentando y llamando a la puerta de la miseria, pero ahora ya no hay miseria, sólo sentimientos en estado puro y vivo…. ¿dejaré de escribir sin ese dolor que siempre me ha marcado? ¿dejaré de escribir? No, cambiaré el verso, y los verbos, los adverbios y los adjetivos, y llenaré cada poro de mi piel de sonrisas permanentes….
Sonrío, no puedo parar de sonreír. Antes en el coche, por la ciudad, iba sin música, en silencio, y me paré en un disco en rojo, y una moto con dos chavalitas se pararon junto a mi ventanilla, me miraron, yo las miré, y me dijeron: “te llevamos siguiendo desde hace 3 manzanas, porque nos ha extrañado tu sonrisa, ¿qué hace sonrías así?” el disco se puso en verde, y mi sonrisa se hizo más larga, más grande, más compacta, puse primera y aceleré, las chicas se perdieron en el abismo del tráfico y yo llegué a casa, me senté al sol de las 6 y cuarto de marzo, los perros revoloteaban a mi alrededor, y las abejas alrededor de las flores, y la tierra alrededor del sol, y la vida alrededor del universo. Y comprendí, lo vi claro:
Como un dust in the wind me siento, y no me importa, ni el éxito, ni la fama, ni el dinero, ni la falta de él, ni de trabajo, ni las enemistades, ni mi mala conciencia expulsada de mi cuerpo, ni mi nada. Sólo soy polvo, sólo somos polvo, por mucho que nos empeñemos en luchar contra eso, para perpetuar la especie, o un simple beso, o un simple sentimiento, aunque los sentimientos nunca son simples. Una partícula interestelar se ha metido en mi corazón y campa a sus anchas en él, y está bien, la conozco, a la partícula, es amiga mía, y la dejo, que disfrute, porque al disfrutar ella, me hace disfrutar a mí.
¡Hedonista! Grita la conciencia de la conciencia de mi infraconsciencia. Bueno, tal vez, ¿y qué? ¿hay algún problema en ello? ¿Te jode? Espero que no. He estado en la batalla con mi espada llena de sangre, y la cabeza de mi enemigo en mi mano, y mi armadura triturada, y mi heridas abiertas, y mi caballo muerto a mis pies por la punta de una lanza sobre la yugular de su hermoso cuello, y había muerte y destrucción, y hacía frío y oscuridad…. he vivido en la guerra…
Eso fue el pasado, y ahora, ya es presente, aquí, ahora, y no hay más Carpe diem, “muerde ese labio, encuentra esos ojos, piérdete por tu bosque, en la montaña de tus pechos, en los gestos de los quehaceres impropios de la ternura, muerde esa boca, y dime: ¿hay bocado más sabroso?” Dijo la serpiente a una tal eva.
El día se va, buen viaje, la noche se viene, cual carrusel, cual noria, cual brisa sobre tu pelo, cual sonrisa sobre tus-mis-nuestros labios y bocas.
PLUTONIO EN MIS OJOS
Me he despertado temprano, es absurdo ponerme el despertador, es incluso absurdo tener un despertador, es algo que no me hace falta para absolutamente nada.
Tengo insomnio, antes lo tuve, y ahora desde hace 3 ó 4 años no se ha ido, ya estoy acostumbrado. Cuando escucho a la gente que se queja porque solo han podido dormir 4 ó 5 horas, me río, ojalá yo consiguiese dormir 4 ó5 horas, si alguna noche lo consigo, voy a la nevera, y abro una botella de champán que tengo preparada para la ocasión. La botella lleva 3 ó 4 años en la nevera, sin descorchase, sin abrirse. Igual que mi sueño profundo.
Mis pies, de nuevo, torpes me han llevado hasta una encrucijada, hasta un cruce, con 10 bifurcaciones distintas, estoy en medio de este paradigma y no sé que dirección tomar, el sol sale por el este, el norte lo apuntala una estrella, en el sur ya viví y no me resultó satisfactorio, y en el oeste, del oeste viene el poniente, y no me gusta el viento de poniente.
Así que me siento en un bordillo, saco un cigarro, lo enciendo, y dejo pasar el aire sucio a mis pulmones limpios, debería dejarlo, debería irme, levantarme de este bordillo y empezar a correr, como Forrest Gump, simplemente correr hacia ninguna parte, sin ninguna dirección.
¿Seré que en el fondo soy como Forrest Gump y amo de forma equivocada? Es jodido, amar de una forma equivocada. Supongo que en estos años, he intentado aprender, pero realmente no sé si he aprendido.
Apago el cigarrillo sobre el asfalto, me incorporo de la acera, y oteo el horizonte, fijo mi vista, mis ojos buscan, pero no encuentran, no ven, no saben, no tienen. Ayer viví un día de una intensidad brutal, la noche anterior el insomnio me golpeó con fuerza, y apenas pude dormir una hora, a las dos y media de la madrugada parecía que mi cuerpo estaba poseído por algún demonio, o que me hubiese zampado un bocata gigante de plutonio, anoche a las dos y media de la madrugada, estuve a punto de coger la bici y ponerme a rodar, tengo luces, en la cabeza no muchas, pero en la bici, para la bici, tengo lucecitas, no lo hice, irme en bici. Me levanté, entré en Internet, o Internet entró en mi. Y a los 10 minutos ya no tenía ganas de seguir navegando, y el bajel pirata de todo mar conocido me lanzó a un océano plagado de tiburones.
Desde las dos y media hasta las 4 y media, di vueltas en la cama, conté ovejitas, intenté poner la mente en blanco, intenté hacer ejercicios de respiración, suave y diafragmática, hice miles de cosas, que no me sirvieron, me incorporé de la cama, cogí un libro, leí dos páginas y lo dejé, cogí otro libro y repetí el proceso. Me fui a la cocina y me preparé un café nauseabundo, no preguntes porqué, pero en mi casa el café es nauseabundo.
Por la mañana, el gallo del vecino empezó a cantar sobre las 6 de la mañana, fuera, la oscuridad era total, cientos de diminutas estrellas brillaban en la noche, yo asomado a la ventana de mi estudio, intentaba contarlas, dejé de contarlas, cuando llegué a 437 mil, y me puse a dibujar mentalmente uniendo con líneas invisibles cada una de las estrellas. Eso me mantuvo ocupado un rato, lentamente, la noche negra, se fue haciendo gris, y bajé al baño, a la ducha, 25 minutos después salía de casa, en el coche, al paro, llevaba todos mis documentos, preparados, para solicitar el paro, pero al llegar me dijeron que no iba a poder ser, que primero la inscripción y que después, la solicitud, otro día, en otra cola.
Salí del Inem, y me fui a ver a un amigo, encargué unas zapatillas, mejores que las que tengo para ir en bici, porque las que tengo que son marca dechatlon, son una porquería y me están matando la planta del pie derecho. Después me acerqué a Valencia, ya eran más de las 11, detuve el coche y me tomé un café en un bar súpercutre, pero que hacen un café súper potente y súper sabroso. Estuve a punto de besar a la camarera por hacerlo también. No lo hice, la camarera del bar súper cutre, también era súper fea.
Saqué la bici del maletero y empecé a rodar por la ciudad, me encontré con una buena amiga por la calle caballeros, actriz, alta, hermosa, talentosa, y un viejito, se acercó a hablarnos de economía, de los besos ahorrados y de los besos invertidos y de cual es el mejor tiempo para besarse. Mi amiga, la actriz y yo, el ciclista en paro, reímos. Me alejé moviendo de nuevo los pies arriba y abajo, sorteé coches y autobuses, y peatones, y policías, y palomas, y demás seres y enseres de la gran ciudad. Me compré un libro, ausencia de héroe de chinaski. Me puse a leer y después a escribir mientras el tímido sol del mes de marzo acariciaba mi ser de forma trémula. Llegó otra amiga, mi mejor amiga, y nos fuimos a ver la mascletá, los petardos hicieron su efecto en el cielo, en los pies, en mi cabeza, en mi ser, todo explotó en formas concéntricas y milimétricas, en la vida, los sueños, la ausencia de héroes, la cerveza en el estómago, la sequía en el corazón, la muerte en los cementerios, el sueño en las camas, la vida en los hospitales, el dinero en las carteras de los banqueros. Quise morir, ser un petardo y explotar. Sin embargo, me llevé a mi amiga y a toro amigo, a la calle Pelayo de Valencia, y los metí en un trinquet de más de 150 años de historia, mi amiga, se quedó perpleja mirando el local, el espacio, las dimensiones.
Se fue, y mi amigo también, y yo me fui con otros amigos a comer, mientras comentábamos tonterías sin parar, estaba famélico, no había comido nada, eran las 4 de la tarde, y llevaba despierto desde las dos y media de la noche anterior.
Comimos en un bar, bar, bar de los de toda la vida por un precio asequible, y me fui a dar clase a los aspeger, a mis chicos. Estaba agotado antes de entrar, y al salir 3 horas después ni te cuento. Llegué a casa a las 22 horas, y tenía la sensación de haber salido de esa misma casa tres o cuatro años atrás. Hasta tal punto llegó la intensidad de cansancio y cosas hechas. Cené algo, ligero, absurdo, me puse delante de la tele, podría haberme dormido, pero mi cerebro revivió y se puso a pensar en cosas. Maldito cerebro que actúa de forma independiente a mi voluntad. Me fui a la cama. Estaba agotado, eran las 12 y media, conté de nuevo ovejitas, me imaginaba un prado verde que una vez conocí en los picos de Europa, allá arriba en aquel paraíso llamado Asturias, me imaginé a las ovejas con su pelo largo, y rizado, brincando por encima de una valla no muy alta de madera y me puse a contar las que saltaban: 1, 2, 3…. 5.987…. y llegó el sueño, dos horas después, pensé que dormiría durante años, sin embargo, a las 4 y media de la madrugada, mis ojos se abrieron. Y mi cuerpo y mi mente y mi alma, estaban radiantes, como si de nuevo hubiese comido plutonio. ¿qué me pasa doctor? Si salto, puedo volar e ir hasta Nueva York en apenas 2 segundos. ¿por qué esta energía? ¿de dónde sale? yo no la he buscado.
Fui a la cocina, me preparé de nuevo un asqueroso café, y me acordé del asqueroso bar de delicioso café, quise cambiar las cosas mentalmente, y que el café de allí viniese para acá, y el de acá para allá. Pero mi mente todavía no mueve montañas, aunque a este paso todo se andará.
Abrí Internet, qué invento más absurdo, lo cerré en 10 minutos, abrí un libro, lo cerré a dos minutos, me hice una paja, tardé más de dos minutos, miré por la ventana y conté otra vez estrellas. ¿Por qué esta necesidad mía de contar las cosas? Ovejas, estrellas, mujeres hermosas que me roban el alma. Creo que soy una especie de coleccionista loco, y enfermo, y loco y enfermo. Sé que ya lo he dicho, pero es que creo que estoy loco y enfermo por duplicado.
Ahora, miro el reloj del ordenador, las 7:17 de 3 del 3 de 12, que sumando 2 más 1 también dan 3. Un día capicúa en una hora capicúa. ¿y el amor? Bien gracias. No es capicúa. Incompleto, no preciso, no definido, lo mejor para mí, vamos, que lo que me gusta es contar y clasificar, y ordenar. Pura anarquía. Bien.
El día de hoy va a ser más movido que el de ayer. Doctor, me pincha un poco de morfina por favor…
25 FEBRERO
el viejo invierno y su anodino paso es benévolo conmigo. Ha sido corto, ha sido suave. Heló, ¿pero qué sería de la vida sin un poco de helor? ¿qué sería de la existencia y de la vida sin días de frío? Un verano eterno tampoco debe ser sano, digo yo.
para ser valorados días como hoy, con solecito, de pre-primavera, con terracita y un refresco, en una mañana de sábado, es completamente necesario que a veces, no exista nada, sólo el invierno y su martillo golpeando con su frío mis sienes y mi alma.
es una relación de amor-odio, de te quiero-te detesto, de ser o no ser, william siempre tuvo razón; es una relación donde yo aguanto y él me aguanta. viejo invierno, gracias, por irte por el retrete, por un sumidero olvidado, por una cuneta oxidada. Gracias viejo invierno por no contagiarme con tus virus a pesar de mi exposición continua.
Desde diciembre hasta hoy, casi final de febrero, más de 3 mil kilómetros en la look, más de 3 cientas horas moviéndome sin cesar. Descubriendo bosques y carreteras secundarias, pueblos desiertos, páramos esteparios, ardillas juguetonas, pinos en esplendor y resplandor, fuentes de la vida de agua cristalina y tan fría que hasta la campanilla bucal de un servidor, temió perder su longevidad; compañeros anónimos del pedal loco, sonidos sordos de pájaros que revolotean sobre mi cabeza...
hoy no hay objetivos al escribir, simplemente un suave deslizar, simplemente simple.
Amar es tan importante, en la vida y en los sueños. 4 días de sueños de sesión continua que me rescatan de mis sentimientos. Es la hora. Suena el teléfono. Es el amor que inunda mis células más inútiles, es el amor que late con su sangre más roja que nunca.
no hay trabajo, pero eso hoy, ahora, no importa. Soy feliz a pesar de mis pesares, a pesar de mi conciencia estéril. Es el amor el que llama a mi conciencia y estalla en mis neuronas. Es el amor a la vida, a los versos escritos y a los versos por escribir, a los gestos, a su sonrisa, a los pretextos desnudos, a las piernas perfectas, a la mujer más hermosa que nunca existió.
aspirar esperanzas, aspirar doctrinas adocenadas, aspirar frases violadas por un micro-gesto de acercamiento, aspirar las turbulencias y transformarlas en suaves melodías, compases y canciones con solos de guitarras que lloran y cantan sus alabanzas a una persona que me vuelve loco cada vez que hace su acto de aparición, porque cuando aparece mi mundo se tambalea, tiembla, explota en mil pedazos candentes, es la guerra, la revolución, es la voz, y su mirada, es la dulzura y su-nuestra complicidad la que activa de forma concisa los humores que habitan en mi ser.
Estoy loco de amor y lo sabes, pero acaso, ¿esa no es la mejor locura permitida?
despierto, el sol me despierta. Estoy solo, rodeado de cientos, estoy solo pero no lo estoy, y ahora, comprendo, comprender la comprensión. Hoy la besaré como nunca he hecho, lo sé, se sabe, lo saben, ¿quién? Los de allá, los de la otra vida, los de acá, los yos más interiores de nuestras vidas propias. Mi alma danzará con la suya, agarrados a un baile de besos y dulzura. Tengo pánico, vértigo, pero estoy encantado de que así sea... por ella, claro, siempre por ella.
escribo sin objetivos, cantando alabanzas.... es bueno, es lindo, es hermoso, es grácil como la chispa que ilumina el interior de una cueva cuaternaria por primera vez en mil millones de años.
SI ESTO FUESE UNA PELÍCULA
Un parque, por la tarde noche de finales de diciembre, las farolas iluminan el parque, luz amarilla de farolas, se trata de un sitio céntrico, alrededor, se ven y escucha el tráfico, es navidad. Se abre de negro y vemos a dos personajes: Maggie, 30 años, morena, guapa, entre look Amelie y medio hippy del siglo XX, menuda combinación, Y Peter, 35 años, delgado, el pelo medio largo, tanto pelo le hace un poco cabezón, o al menos eso piensa él de si mismo, pero no le importa…
MAGGIE: hola.
PETER: hola…
Silencio, han hablado miles de veces por Internet, pero nunca se han visto en persona, las nuevas tecnologías que abren puertas secretas.
MAGGIE: ¿eres…?
PETER: sí, soy…
MAGGIE: ah, yo también soy…
PETER: sí, te reconocí por las fotos.
MAGGIE: ¿me reconociste?
PETER: sí, te reconocí.
MAGGIE: yo también te he reconocido por las fotos…
PETER: ¿me parezco a mis fotos?
MAGGIE: no sé, mucho no…
PETER: pero aún así me has reconocido.
MAGGIE: sí, sí, claro… si que te pareces… ¿y yo?
PETER: y tú?
MAGGIE: ¿yo me parezco a mis fotos?
PETER: sí, sí, claro, por supuesto… más guapa al natural…
MAGGIE: ¡qué va!, pero gracias…
PETER: de nada, quieres que vayamos a…
MAGGIE: sí, sí, claro.
Empiezan a andar, despacio…
PETER: esto, ¿da un poco de corte, no?
MAGGIE: sí, un poco…
PETER: no lo suelo hacer mucho, la verdad…
MAGGIE: ¿no lo sueles hacer mucho?
PETER: noooo…
MAGGIE: pero lo has hecho alguna vez…
PETER: eh, ¿el qué?
MAGGIE: conocer a alguien en Internet y ligar…
PETER: ¿yo he dicho eso?
MAGGIE: iba implícito en el “no lo suelo hacer mucho”… cuando se dice: “no lo suelo hacer…” significa que al menos ya lo has hecho una media de 2 ó 3 veces…
Silencio, se quedan quietos.
PETER: ¿tú siempre eres así?
MAGGIE: ¿cómo?
PETER: inteligente.
MAGGIE: me sobre estimas, no soy tan inteligente…
PETER: ¿no? Yo creo que sí… por tu forma de comunicarte, de escribir, por la gracia de tus gracias, y por esta demostración, del dominio, de la sabiduría del conocimiento exacto de lo que se dice y de cómo se dice… no, no, lo suelo hacer mucho, una vez con éxito, y otra, otra, que no llegó a nada…
MAGGIE: soy la tercera…. Enhorabuena, estás en la media.
PETER: ¿eso significa que soy normal?
MAGGIE: no, la gente que conoce gente por Internet no es normal.
PETER: ah, ya claro, osea que tú tampoco eres normal.
Silencio, siguen andando.
MAGGIE: ¿siempre eres así?
PETER: ¿cómo? ¿cómo soy?
MAGGIE: así…
PETER: ¿así?
MAGGIE: ya sabes, tan lleno de preguntas y respuestas que llevan metidas otras preguntas…
PETER: soy un ser curioso.
MAGGIE: pues ten cuidado, que la curiosidad mató al gato.
PETER: yo soy más de perros.
MAGGIE: lo sé, he visto tus fotos de Fújur
PETER: sí, pero tengo más.
MAGGIE: ¿cuántos?
PETER: vivo con 6 perros y con mi madre, que no es una perra, claro, es una mujer, claro, sino, no podría ser mi madre… a no ser claro, que yo también fuese un perro, en cuyo caso, sí, ella también sería una perra…
MAGGIE: evidente.
Silencio. Siguen andando.
PETER: tengo la sensación de que te conozco toda la vida.
MAGGIE: nos hemos visto por primera vez hace 5 minutos.
PETER: sí, pero ya tenía esa sensación incluso antes de conocerte…
MAGGIE: ¿sí?
PETER: sí, soy un ser curioso que empaliza demasiado pronto con ciertas personas… pero por “demasiado” no entiendas que suela empatizar mucho…
MAGGIE: ¿cuánto?
PETER: ¿cuánto qué? ¿cuánto al año? ¿cuánto en la vida? ¿cuánto en un día?
MAGGIE: no.
PETER: ¿no?
MAGGIE: ¿cuándo?
PETER: ah, cuándo…
MAGGIE: sí, ¿cuándo te diste cuenta de que nos íbamos a conocer?, y perdona, sí, dije cuánto, me equivoqué…
PETER: la primera vez que te vi, en esa foto... y tranquila, a veces también confundo los cuandos con los cuantos, te entiendo perfectamente.
MAGGIE: yo no los suelo confundir, pero estoy un poco constipada, y mi “d” sonó como una “t”….
PETER: ah…
MAGGIE: a mí, me pasó lo mismo, cuando te vi en tu foto, supe que…
Silencio, siguen andando en silencio, sin decir nada, pasa un minuto, se miran, dejan de hacerlo, miran al frente, silencio algo incómodo.
PETER: es un alivio.
MAGGIE: ¿el qué?
PETER: no sentirse solo en el universo.
MAGGIE: ¿crees en los extra terrestres?
PETER: ¿cómo?
MAGGIE: ya sabes, E.T. mi casa, Alien el octavo pasajero, mi amigo mac, V…
PETER: eh… no, creo… no es algo en lo que piense… de pequeño, sí, tenía mucha imaginación, y como vivía en el campo, me gustaba mirar el cielo, sobre todo de noche, y ver esas estrellas, e imaginarme que existían otros soles y otros sistemas solares, y porque no, extraterrestres… ¿por qué me lo preguntas?
MAGGIE: por nada, como dijiste que era un alivio no sentirse solo en el universo…
Ella sonríe, era una broma, el sonríe, se miran se quedan quietos.
PETER: si esto fuese un guión de una película, mi personaje se acercaría lentamente a ti.
Se acerca lentamente a ella.
MAGGIE: si esto fuese un guión de una película, sonaría una hermosa banda sonora, con acordeón, suave, francesa, deliciosa.
Silencio, se ponen a escuchar, pero sólo se escucha el tráfico, el ruido de la urbe…
PETER: espera.
Peter saca su móvil y pone a reproducir una canción de Mahler, música clásica.
MAGGIE: Mahler.
PETER: sí, Mahler, no es francés, pero yo creo que vale.
MAGGIE: vale…
Silencio,escuchan la canción durante 5 segundos y continúan acercándose.
MAGGIE: si esto fuese un guión… ¿no crees que el guionista pondría la palabra: beso?
Se besan. Pasa un minuto. Dejan de besarse, se miran.
PETER: sí, si yo fuese el guionista de ese guión lo pondría, claro, que yo soy un enfermo de los besos en las películas… ¿dónde te apetece ir?
MAGGIE: a tu casa con 6 perros y una madre, no…
PETER: no, claro, no…
Ella se ríe…
MAGGIE: de momento sigamos andando.
PETER: sin norte y sin rumbo.
MAGGIE: si que eres un peliculero.
PETER: lo soy... curioso, ufólogo, empatizador, amante de los besos y peliculero…todo un fichaje… enhorabuena.
MAGGIE: gracias, todo eso me gusta.
PETER: y a mí me gusta que te guste…
Siguen andando, se vuelven a detener y vuelven a besarse, los vemos de espaldas, sus voces se apagan y gana el ruido de tráfico, la urbe que se come las historias anónimas que suceden en todas partes a todos horas.
Por ellas
La gente piensa, “ya que eres escritor, ¿por qué no preparas un texto para una especie de concurso de teatro o de microteatro?” Grandes ideas que tiene la gente, es como el futbolista que está retirado ya desde hace unos años, y lo convocan para jugar la final de la copa de Europa… pues así me siento un poco yo, retirado y oxidado, pensando en otras cosas…
¿Sabéis cuanto tiempo hace que no escribo teatro? casi ni me acuerdo, la última obra de teatro que escribí y dirigí data de 2005, y durante esa época seguí escribiendo teatro, pequeñas escenas, diálogos absurdos, pequeños divertimentos….
Pero ahora, la cosa se está poniendo seria. Fui a una fiesta, me sentaron junto a una chica guapísima, que no hacia más que flirtear conmigo delante de su novio, se mostraba simpática, y muy agradable, yo ese día así que estaba simpático, desinhibido, gracioso, y sin darme cuenta también flirteé con ella… ¿sin darme cuenta? ¿soy capaz de flirtear con mujeres sin darme cuenta? ¿acaso soy mejor flirteando con las mujeres que escribiendo teatro? Por supuesto, mucho mejor, soy el mejor flirteando… desde luego mucho mejor que escribiendo teatro.
Escribí 3 obras de teatro, estrené dos de ellas, a nivel amateur, con aficionados, la gente rió y se emocionó… pero no pasarán a la historia, en todo caso, pasarán a mi historia, a mi currilucum, que por cierto, es una de las palabras más feas que existen… currículum, señores inventores del lenguaje, ¿a qué juegan inventando estas palabras?...
El caso es que la chica de la fiesta me habló del tema ese, “del microteatro”, me explicó, “es en Madrid”, “y bueno, la cumpleañera de la fiesta, me ha dicho que eres guionista, podrías escribir algo” claro, como si fuera tan fácil, o tan difícil, no existen cosas fáciles, existen pensamientos que puede ser fácil llegar a ellos, pero escribir nunca fue fácil, se requiere de un gran esfuerzo, de un…. De un amplio vocabulario, y si te quedas sin palabras, entonces dedícate a otra cosa, a recoger margaritas del campo, o a recoger amapolas, ten cuidado, porque cuando las recoges, se les cae los pétalos…
Dichosa es la tecnología, estaba en la fiesta, y con mi móvil, mirando las bases del microteatro, y veo, que el siguiente plazo finaliza el 10 de enero… y que el tema sobre el que hay que escribir es “por ellas…” por ellas, ¿por ellas? Qué significa eso? Significa que tengo que hablar, o mejor dicho escribir sobre ellas… bien, esto lo puedo hacer, por mí, primero, pero por ellas también.
Sin mujeres no existirían hombres, ¿por qué? Es obvio ¿no? Ellas dan a luz… nos llevan en sus vientres y 9 meses después, nos expulsan al mundo exterior…. Vaya chorrada de idea, ¿así es como pretendo abordar el tema de “por ellas”?… bueno, podría hacer algo de historia, y hablar de las grandes mujeres de la historia de la humanidad, la primera sería, Eva, de Adán y Eva… qué fíjate si es machista la historia, e incluso la Biblia, que la conciben, o le dan vida a través de una costilla de Adán, que importante es el hombre y que poco importante la mujer… pero en realidad, Adán y Eva, no existieron, así que es mejor que no hable más de ellos… otras mujeres importantes de la historia…. La virgen María, más de lo mismo, se supone que a la pobre la preñó una paloma con un micropene… ey, eso está bien, podría hablar de cosas pequeñas, micro teatro, micro penes, micro… micro…. Idea deshechada, hablaré de otras cosas… de mujeres, por ellas. Maldita sea… ¿más mujeres históricas? Eh…. Santa Teresa… vaya tela, llevo tres mujeres y las tres tiene que ver con Dios, ¿acaso seré creyente, a pesar de creerme ateo…? pensará sobre ello, también otra mujer sobre la que escribir, podría ser Isabel la Católica, de esa sé algo más, que era bastante fea, y según la moda de su tiempo, no se duchó jamás, con lo cual, eso de ahí abajo, debía de oler a…. De solo imaginarlo, me da algo…. ¿voy a escribir un micro monólogo sobre los olores de Isabel la Católica…? No me vale, piensa en otra mujer…
Podría escribir sobre las mujeres feministas de los años 60 y 70… podría hablar del término histérico/a, que proviene del latín, y significa en su origen, útero, es un término despectivo que inventaron los hombres para calificar a las mujeres cuando tenían esos días del mes, donde les cambia el humor, y donde les cae la de Dios por sus partes íntimas… (otra vez hablando de Dios, obviar, revisar, ir al psicólogo, al psicoanalista, y que me estirpe ese razonamiento teológico)… ¿y las feministas que tiene que ver con todo esto? Eh… bueno, el término histérica creció y evolucionó, y a muchos hombres cuando se ponen nerviosos y ansiosos, también se les aplica dicho término… pero las mujeres, en plena revolución de sujetadores fuera, tetas para afuera, pensaron, incluida Afrodita la mujer de Mazinge Z: “inventemos un término para designar a los hombres que durante esos días del mes, que no follan y se ponen nerviosos como perros hambrientos…” y de testículo, sacaron, el término testérico…
Bueno, ¿esto es cierto? Lo cierto es que me lo enseñó una mujer histérica en la facultad y nunca comprobé sus fuentes, aunque esa historia está bien… ¿y voy a escribir sobre ello para el micro teatro?
Piensa Peter, piensa… ¿acaso no hago otra cosa que pensar? Quizás debería haber elegido otra profesión, otro modus operandis de ganarme los macarrones… ¿qué otra cosa? ¿qué otro oficio? Tonterías, eres escritor, soy escritor y guionista y en alguna ocasión, dramaturgo, así que, tienes-tengo que centrarme y escribir sobre ellas, por ellas… es curioso el tema que me dan para este mes, es curioso, porque hace unos años dirigí un cortometraje que se llamaba “Todo fue por ellas”, así que no es tan difícil, no existen temas difíciles, existen bloqueos, pero no temas difíciles, hombre, si tuviese que escribir sobre la radioactividad, sí que sería un tema difícil, hace un par de años, tuve que hacerlo, una empresa tecnológica, me pidió un guión sobre su actividad, o mejor dicho, radioactividad… y lo hice, fue difícil porque tenía que leer y comprender ciertas cosas físicas y químicas… y yo de eso hace años que lo olvidé todo… pero esto es más fácil, mujeres, joder, no sobre joder mujeres, sino, MUJERES, por ellas…
Podría escribir sobre mi matrimonio… estuve casado, ya no, estuve casado casi 3 años, y después de divorcié, mi mujer era guapísima, y especial, el problema es que no sólo yo pensaba que era guapísima y especial, lo pensaban el resto de hombres, y ella terminó por hacer caso más a los otros hombres que a mí, y finalmente la historia, mi historia de amor se rompió… ¿de verdad quiero escribir sobre mi fracaso matrimonial? Nooooooo.
Podría escribir poniéndome en la situación de una mujer… claro, que si yo fuese una mujer, sería lesbiana, paso de meterme cosas horribles por la boca, cosas masculinas, me gustan mucho más, meterme cosas femeninas, claro, siempre y cuando se limpien, no vaya a ser que me toque una Isabel La Católica en potencia, en cuyo caso, preferiría liarme con un travesti, que algunas o algunos, son mucho más atractivas y femeninas que ciertas mujeres… sí, ese, podría ser un punto de arranque… las mujeres, el feminismo, y el lesbianismo, sí, lo reconozco, soy un hombre obsesionado con esos tres temas, vamos, como casi el 95 % de los hombres ¿y el otro 5%? Son homosexuales…
Vale, perfecto… vamos allá… hace 5 años conocí a una mujer, guapísima, morena… se parecía hasta la extenuación a un mujer de mi adolescencia, a una mujer preciosa de mi adolescencia, a una mujer a la que nunca besé, y a la que siempre quise besar… el caso, la situación, es que un hombre, como yo, conoció a una mujer preciosa, delicada, femenina, hermosa, deliciosa, con un solo detalle erróneo, ¿cuál? Exacto, era lesbiana, pero eso no fue motivo suficiente, para dejar de insistir en mi intento, de la mujer hermosa a la cual quise enamorar… ¿y qué pasó? Nada, era lesbiana… nos hicimos amigos, muy buenos amigos, y como en mi adolescencia, me quedé con ganas de besarla… ahora bien, la mujer de mi adolescencia no era lesbiana… no, no lo era… ¿y bien? Y bien, nada… piensa en otro tema…
No, en otro tema no, piensa en otra historia… quizás debería comprarme una grabadora, porque estos brainstorming que hago, luego se quedan en eso, en brainstorming, y como no apunto nada, pues al final, únicamente me sirven para pensar, para desbloquear, sí, soy estúpido, como el resto de hombres…
Podría hablar sobre mi madre, que se separó de mi padre cuando yo tenía 3 años, y nos sacó adelante a mi hermano mayor y a mí, ella sola, cosiendo, por las noches, estudiando por el día, trabajando hasta la extenuación, sí, señor, toda una mujer… adelantada a su tiempo, en aquella época, mi hermano y yo, éramos los únicos niños de padres separados del colegio, de un colegio con más de 1000 niños… así, que aquí estoy, madrugada infinita, y pensando en escribir sobre mi madre… ¿qué más podría decir de ella? Eh, hum… yo… a lo mejor…
Mierda… pienso en las mujeres de la historia, en las mujeres de mi vida, en sus motivos y en sus motivaciones, en sus historias particulares… pienso en las mujeres, en el esfuerzo tremendo de ellas por soportar a los hombres… dice, el refranero español, que detrás de cada gran hombre hay una gran mujer, ¿eso será cierto? Si eso es así, a mí me falta una gran mujer, para llegar a ser un gran hombre… podría poner un anuncio en Internet: “busco a gran mujer para que me convierta en gran hombre, por gran mujer entiendo que no sea gorda, no me gustan las gordas, sexualmente hablando, porque…” ¿qué gilipolleces estoy diciendo? Piensa, joder, ¿eso es todo lo que se me ocurre?
Recapitulemos, salgo a escena, y me presento, hola soy Peter Lubosky, que a pesar de mi nombre y mi apellido, soy español, es una larga historia para explicar en un micro espacio teatral… y doy paso, mi guión da paso a hablar sobre las mujeres de mi existencia. Y termino por decir, “yo escribo, porque en el fondo, lo que quiero es hacer reír a las mujeres”, está bien, hacer reír a los hombres, pero para mí una de las cosas más sexis es la risa de una mujer, así, que escribo porque mi deseo, mi objetivo es que toda mujer se ría conmigo, o que simplemente se ría, con eso me basta, ir a un bar, sentarme al lado de un grupo de féminas, y escuchar sus risas, después irme a casa, y masturbarme, y pensar, “esto, es por ellas…”
Bien, muy bien, empecemos de nuevo, el tema es “por ellas”, no la masturbación, aunque sea mi deporte favorito, y de eso, no creo que vaya a conseguir que muchas mujeres se rían, claro, que si encuentro a una sola mujer que se ría, de que mi deporte favorito es la masturbación, entonces, a lo mejor estaré ante la verdadera mujer de mi vida… y después de cada acto de onanismo, la podría llamar por teléfono y decirle, “lo hice por ti, preciosa…”
Si yo fuese una mujer, y un hombre me llamase para decirme eso, ¿qué pensaría de dicho hombre? Eh… está bien, pensaré en otra cosa…
Quizás, debería operarme, ya que me gustan tanto, las mujeres, quizás debería cortarme el pajarito y los huevos, y ponerme tetas, si yo fuese una mujer, no haría otra cosas que tocarme las tetas… típico pensamiento machista… tampoco me vale, ya no se lleva, además corro el riesgo de que las feministas me acusen de testérico, es decir, de pensar más con ciertas testas, que con la cabeza… pero es que muchos, de nosotros, por lo menos yo, pienso más con ellos… ¿sí? Creo que sí, está bien, me voy al baño y me miro los huevines, y les digo: “pensar en un texto, en un tema, en un micromonólogo, el tema es por ellas y escribir por mí, mandar a mis dedos una señal luminosa de creación y recreación de historias personales…”
Seguro que mis huevos, se sienten muy dignos, y escriben una hermosa alegoría sobre las mujeres, algo mucho mejor que mi oxidada y enferma cabeza…
HISTORIA DE DOS
El hombre apenas sabía de ella, al igual que ella de él, se conocían por una foto colocada en un perfil, de sus trabajos, pero al tratarse de un mundo extraño en una dimensión muy conocida, cada uno trabajaba en su casa, cada uno hacía sus cosas y después las colgaba en Internet, en ese portal. ¿Y qué es lo qué hacían? Escribían cuentos para niños, llenos de aventuras y misterios que siempre dejaban un enigma por resolver…
El hombre pues, la conocía por la foto, que ella tenía en su perfil, de trabajo cibernético. En la foto, ella, estaba guapísima, o al menos eso pensaba el hombre, y cualquier hombre que la viese pensaría lo mismo, un belleza salvaje y tierna, y unos ojos profundos, con el pelo alborotado, como un niña grande que se ha escapado de alguno de los cuentos, que sus jefes les reclamaban a cambio, de dinero.
Ella sabía poco más de él, salvo, que le gustaba como escribía. Le hacía gracia, las cosas que contaba y cómo las contaba… al mismo tiempo, que le hacían pensar en cosas profundas y triviales.
Un tiempo después, de silencios mutuos, la mujer le escribió al hombre, un nota en la que le decía una hermosa cita del maestro Óscar Wilde. El hombre cuando leyó la nota, se quedó estupefacto, petrificado, con los ojos clavados en la pantalla del ordenador, en su cabeza sonaba una música suave, de un piano, melancólico, de una pieza exquisita compuesta por algún genio de la música clásica… El hombre estuvo 30 minutos sin moverse, saboreando cada nota musical, mientras miraba la nota gramatical de la hermosa dama, de ojos profundos.
Cada uno trabajaba en su casa, en ciudades distintas, separadas por 85 kms. Añado ese dato, como un mero nexo de unión, y paso a presentar a cada uno de los personajes.
Peter, que es el nombre del hombre de este cuento, miraba el retrato de Linda, que a su vez, es el nombre de la mujer también de este cuento. Peter miraba a Linda, y cada segundo que pasaba, le parecía más hermosa.
Dos horas después, Peter, por fin, pudo articular sus dedos, y su cabeza y el resto de su cuerpo, saliendo de su ópera mental, decidió contestarle, era lo mínimo que podía hacer. Así que le escribió una nota de agradecimiento, algo abrupta, y con alguna palabra malsonante a modo de exclamación.
Esa noche, Peter, soñó con Linda, al mismo tiempo que los ojos de Linda recorrían las líneas de las historias que escribía Peter, con una sonrisa en la cara, y un ¡ay! en el corazón.
Los dos querían conocerse.
Dos días después Peter, que sufría de agudo insomnio, decidió escribirle un email a Linda, donde le decía: “sería un gusto conocerte, intercambiar palabras, algunas risas, experiencias laborales entorno a los cuentos, ¡y quién sabe! Si iniciar una buena amistad.”
Linda leyó el mensaje, y decidió contestar: “ por supuesto, sería un placer, coincidir físicamente en un mismo espacio tangible, y hablar, hablarnos, y mirarnos a los ojos, y bueno ¡quién sabe! si encontrar a un buen cómplice-camarada-confesor de aventuras imaginativas”.
Peter vivía en un mundo de fantasía, de ficción, que se había fabricado para resultar ileso de los diferentes avatares acaecidos en su existencia, durante una época de malas tormentas. Peter escribía e inventaba, le gustaba deslizar el bolígrafo por su libreta, dibujando suaves líneas de amor convertidas en palabras… así era Peter, un soñador…
El caso, es que a partir de ese día, empezaron a escribirse con cierta frecuencia, y Linda, se destapó con un talento inmenso para realizar agudos comentarios llenos de gracia, sobre la vida en general, y sobre su trabajo en particular.
Eso le hizo pensar a Peter: “hum…. Esta mujer…. Esta mujer tiene cabeza…. Eh…. todas las mujeres vivas tienen cabeza, y casi todas las muertas también. Pero de las vivas, las hay que sólo la utilizan, la cabeza, para peinarse, o maquillarse o para vivir de forma autómata, repitiendo comportamientos y recetas preestablecidas por su status quo particular, donde nunca se preguntan un porqué. Estoy seguro que Linda, tiene millones de preguntas en su cabeza que empiezan con un porqué, y eso me gusta”.
Y eso le gustaba a Peter, de Linda, más allá de la bella imagen en una foto en un portal web.
Y entonces sucedió que Peter, era yo… el narrador de esta extraña pieza narrativa a medio camino entre el relato corto y los cuentos… y decidió, perdón, decidí… escribir este relato en torno a las metáforas vitales y gramaticales, y escribir esta historia a Linda, para incentivar su interés, y alimentar su despensa gigante de preguntas que empiezan con un porqué.
Moraleja: la curiosidad es buena. Siempre hay que mirar, observar, sólo de ese modo, se descubren cosas.
Encantado
Hace 4 días que volvió a suceder. Me veo en el extraña obligación de volver a narrar mis desventuras pero no me apetece, no me viene bien, prefiero hablar de otras cosas que me suceden y que me acercan un poco hacia lo que quiero ser.
Soy un loco de las palabras, de las frases, de los sintagmas y los adverbios. Nadie escribe tanto como yo, desde hace unas semanas trabajo para un portal web de Internet, y somos un montón de escritores hablando sobre nuestra ciudad. Su supone que cada semana de 7 días tenemos que haber realizado como mínimo 45 críticas, la primera semana hice fácilmente 60, y esta semana a falta de 3 días para finalizar el cupo, llevo otras 50 de momento. Nadie de mi compañeros escribe tanto como yo, los hay buenos, meticulosos, precisos, los hay que escriben rematadamente bien. Incluso hay un par que me han sorprendido gratamente por sus composiciones poéticas. También los hay muy periodísticos. Los de hay de muchas formas, y colores. Es una alegría darse cuenta que no se está tan solo en este mundo. Ahora sé que hay más locos como yo.
Yo a la cabeza de críticas publicadas, y voy a la cabeza de otra forma de contar, suelo relatar anécdotas que me han sucedido a lo largo de toda Valencia, de forma que finalmente se haga una especie de radiografía de la ciudad a través de los sitios que contiene.
Para ello, me veo obligado a buscar dentro de mí, a seleccionar recuerdos, a clasificarlos, a separarlos , a distinguirlos.
Me encanta mi trabajo, es el trabajo perfecto para un perfecto idiota que no ha hecho otra cosa que vagabundear por la ciudad en busca de una identidad propia o ajena, o volátil que pudiese dar forma y sentido al contenedor de sentimientos de mi corazón.
Muchas veces me corto de poner más cosas, de dar más detalles, porque corro el riesgo de dejarme llevar por la literatura y olvidar el objetivo propio por el que me pagarán. No obstante, gozo de libertad de creación, cuando se viene de donde se viene, cuando se ha trabajado escribiendo para el jodido Lucifer, esto resulta más fácil que pasear suavemente en bicicleta, una tarde de junio, hacia las 9 de la tarde, cuando la temperatura ha bajado, cuando el día es largo de cojones, y vas por una carretera sólo para bicicletas, bordeando una playa kilométrica, recta, plana, sin montañas. Y a tu lado va tu chica, sonriendo y pedaleando a tu mismo ritmo, igual que vuestros corazones, mismo latir, mismo sentir.
Pues así lo veo yo.
¿Qué me sucedió hace 4 días? Volvieron a entrar, se llevaron de todo y casi todo, no fue peor que en 2004, cuando mi vida se cayó por el precipicio del fracaso y la autodestrucción. Ahora no, no voy a dejar que eso pase. Soy fuerte, mejor, más adulto, más sano, y al mismo tiempo más enfermo de las palabras. Si existe un principio mío, de verdad por el cual me decliné por las palabras fue el hecho acaecido en el año 2004, cuando me quedé atado de pies y sólo podía utilizar las manos para escribir. Lo voy a conseguir, llegarán días peores, pero lo voy a conseguir.
Llevo escribiendo compulsivamente 11 días, y me pagan por eso, y ni rastro de los bloqueos, y ahora que me tomo una mañana de resuello, la tomo para seguir escribiendo en este blog, ¿soy o no soy un enfermo de la palabras? Está claro, lo soy, eso está bien, reconocer hechos nos coloca en situación.
¿Cuál es el problema entonces? Ninguno, el problema quizás sea de los demás, yo estoy encantado de la vida.
SE VENDE MEMORIA HISTÉRICA
Hoy me he levantado echando de menos a uno que fui pero que ya no soy, y que nunca volveré a ser. Vaya por dios, qué novedad!!!! Supongo que el escritor al contar algo de su pasado, lo rememora y con este acto, su mente viaja a un antes que ya no volverá físicamente, pero en el mismo acto de rememoración, la mente viaja y vuelve a eso que fue un presente, y se queda anquilosado en él, durante un tiempo incierto, y nada lineal, un tiempo que puede ser un segundo, o que puede tratarse de una eternidad, un tiempo etéreo, un tiempo difuso, un tiempo sin manecillas de reloj, un tiempo muerto, un tiempo sin tiempo.
El caso, es que me desperté, y quería salir en bici, pero todavía no puedo, en el proceso de reconstrucción de mente y cuerpo que estoy llevando a cabo, he sufrido un revés, una maldita lesión por culpa de otro deporte, la pierna en carne viva me achica a la hora de andar, a la hora de saltar, a la hora en la que ya no existen las horas. Y me deja postrado encima de una silla, de un sofá o de una cama. Tal vez, la inactividad física ha sido la responsable de que mi mente haya viajado al pasado, tomo nota mental sobre ello, quizás el hecho de no hacer nada, me recuerde a aquella etapa pasada, en la que tampoco hacía nada.
Estamos en el año 2011, de vez en cuando me obligo a mí mismo a mirar un almanaque, tal es mi necesidad de saber, que localizarme fisiológicamente en una época u otra. Eso es por culpa de mi memoria, de mi extraordinaria memoria, que por otro lado, es una de las cosas más inútiles que la naturaleza me ha otorgado, una antigua amiga, y compañera de aventuras de teatro, me llamaba el hombre agenda, un antiguo socio de productora, que hoy camina hacia futura estrella de celuloide, siempre llevaba una agenda consigo para anotarse las cosas, y yo no anotaba nada, me decía: “¿cómo es posible que te acuerdes? ¿cómo puedes hacerlo?” Y yo sencillamente respondía: “ese es mi extraordinario súper poder, la memoria exquisita que para casi nada sirve”.
¿Eso es verdad? Claro, vamos a analizarlo desde un punto de vista práctico, ¿cuántas mujeres hay ahora mimo llamando a tu puerta? Eso es fácil de contestar, ninguna, ¿cuántos jefes con buenos trabajos están en esa misma puerta? Mismo resultado, o misma respuesta, ninguno, ¿cuántos amigos te llaman para salir, emborracharte y hacer de la noche una dulce canción de suave Folk Rock? Idem, o sea lo mismo, 0, así de sencillo, o sea que gracias a mi extraordinaria memoria, la inactividad física es capaz de transportarme a otra época, a otro lugar, es capaz de alejarme de mi presente vacío, es capaz de hacerme dudar de mi propia existencia en un presente real, es capaz de transportarme a los confines del más allá de lo imaginario, para hacerme revivir, ciertos dolores, o ciertos olores, o ciertos matices de la puta madre que inventó los matices, pero para pocas cosas prácticas me sirve, la agenda mental de citas vacía, la agenda mental de ofertas de trabajo, vacía, y la agenda mental de actividades nocturnas también con un cero patatero como resultado.
He pensado publicar un anuncio en la web, "se vende memoria inacabable, precio a convenir", tal vez de esa forma la gente llamaría a mi móvil, pero no lo hago, por una cosa, en el fondo y en la superficie me gusta en silencio y aborrezco tener que intercambiar palabras y hábitos de palabras con personas, así que como buen ser solitario que soy habito mi espacio solitario y lo lleno de silencio, y me dejo de tonterías de anuncios, por otra parte ¿a quién le puede interesar una memoria como la mía? ¿A Apple, a Windows, a la Nasa, a la OTAN, a mi vecina de la casa de al lado? Seamos serios, ya existen discos duros extraíbles y portátiles con una gran capacidad, casi tanta como mi memoria, a demás, en el supuesto de que existiese gente que quisiera contratar mi memoria, ¿cómo lo haría? ¿tendrían que abrirme el cerebro en una operación a vida o muerte para extraerme mi cerebro y hacerlo palpable para el ser contratante? O lo que es peor ¿esa persona interesada en comprar mi memoria infinita, tendría que hablarme, y yo escucharla, y generalmente la gente habla de cosas vacías y absurdas, yo por ejemplo, y generalmente la gente cuenta muy mal las cosas, yo por ejemplo, también, y tendría que escucharlos, y asentir con la cabeza, y darles un poco la razón, y recordar sus historias, sus quehaceres, sus vidas?
Casi, mejor pensado, no voy a publicar ningún anuncio en segunda mano. O por lo menos , ningún anuncio ofreciendo el privilegio de vender una gran memoria inacabable.
¿Alguna cosa más? Ehhhh…. Hummmm…. La vida que a veces es domingo y a veces una hija de puta, eso ya lo sabías, ya pero es que a veces me equivoco.
POEMITA DE UN VAMPIRITO
Día? No sé, ¿Mes? Eh… ¿Año? Buf…. ¡¡Estás!! Estoy. ¿Estás? No, no estoy.
Perdido. No estoy perdido. ¿No? No. Lo estás y estoy porque quieres y quiero. Sí,
También, puede ser. Estoy perdido porque quiero. Hay más porqués. ¿Cuáles? El mundo, este mundo, no es para mí. Nunca lo fue, y lo intenté cambiar. ¿Cómo?
Con palabras. Hablando, desde escenarios, pantallas, y hojas… durante más de 15 años. ¿lo cambiaste? ¿lo cambié? No. Estupidez, aires de grandeza, vanidad, explosión, muerte, ¡pero no muerte de estar muerto! ¡¡¡NO!!! Muerte estando vivo, vivo pero muerto.
Nosferatu. Murnau. Vampiros. Max Schreck. El actor que sólo hizo ese papel, el actor que se convirtió en vampiro. Y después Klaus Kinski. Bruno Ganz. Ramaje. No estuvo mal, aunque Murnau fue el mejor, ¡mágico! ¡clásico! ¡moderno! ¡arriesgado! ¡¡¡GENIAL!!!
¿De qué hablaba? De porqué el mundo no es sitio para ti, para mí. De qe intentándolo todo, no conseguiste casi nada.
Amé.
Sí, conocí el amor puro, físico, pasional, carnal metafísico, metafórico e hiperbólico ¿existe esa palabra? Sí, no sé, ¡qué más da! Escribo, invento, ¡qué más da! Historias o palabras, lo importante siempre fue escribir, me salvaba el pellejo ¿y ahora, me lo salva? Eh… en cierto modo sí, en incierto modo no.
Vivo pero muerto. Ausencias, lejanía, soledad, autodestrucción, bicicletas, raquetas, 5 horas cada día, kilos que se evaporan en forma de sudor. ¿Se puede sudar el dolor del corazón? ¿o simplemente el dolor? ¿cuántas horas harán falta para sudarlo? Horas, meses, milenios, eternidades infinitas… allá lejos en el horizonte redondeado, justo detrás pues mucho más lejos. ¿1000 kilómetros? Más ¿10.000 km? Mucho más ¿un millón de km? Por ahí andará y rondará la cosa.
Joder, eso siempre viene bien. Joder ¿a quién? ¿con quién? Con quien sea, me da igual, ya no puedo ni sé amar. ¿Por ella? ¿por tu ex? No, algo, a lo mejor, en todo caso, por más cosas. ¿qué cosas? El mundo, éste que no es para mí.
Te repites, me repito, todo el mundo lo hace, repetimos acciones mientras pasan los segundos y la vida, y detrás de fondo, la vida… ¡¡¡¡NO!!!! LA VIDA ES LA REPETICIÓN ¿Y EL FONDO? LOS SUEÑOS QUE NO SE ALCANZAN.
PELOS, CRISIS Y UNAS GAFAS CON SÚPER PODERES
Ext. Terraza, tarde 3 octubre
Vemos una terraza, con un grupo de mesas, da el sol de las 7 de la tarde de un lunes, 3 de octubre de 2011, vemos en una mesa, a dos amigos, a Peter y a Raúl, hablan de sus cosas. Miradas tristes, pensamientos alegres, o no, o a lo mejor caras alegres y pensamientos tristes.
RAÚL: ¡has venido sin afeitar!
PETER: ¡¡¡no!!! Esta mañana me afeité, pero hace un rato fui al baño y del esfuerzo me volvió a salir la barba.
Silencio.
RAÚL: ¡vaya tela!
PETER: es que lo he escuchado en la mesa de al lado, la que tienes justo detrás y no he podido evitarlo.
Silencio.
RAÚL: ¿qué queda del peludo gordo cabrón?
PETER: ¿el cabrón?
RAÚL: sí… ¿sí?
PETER: no lo sé, ¿eres un cabrón?
RAÚL: no lo sé, ¿cómo puedo saber si soy un cabrón?
PETER: quizás si preguntases a tus amigos, a tus conocidos, a tus familiares, ellos sabrían responderte.
RAÚL: te lo pregunto a ti.
PETER: es un honor sin dudas.
RAÚL: y además del honor…
PETER: ¿qué?
RAÚL: ¿soy un cabrón?
PETER: en el sentido etimológico de la palabra, cabrón sería el macho de la cabra, y en el sentido “insultativo”, cabrón es el que tiene cuernos. ¿Tienes cuernos?
RAÚL: ¿en el sentido real físico intelectual o en el sentido simplemente sentimental?
PETER: en los dos.
RAÚL: no lo sé, tal vez debería comprarme un espejo.
PETER: ¿para qué?
RAÚL: para verme en el espejo, así sabría si tengo cuernos en el sentido real.
Peter le mira las piernas a Raúl, lleva pantalones cortos.
PETER: ¿te has dado cuenta de que no tienes pelos en las piernas?
RAÚL: sí, no me gustaba el apodo de “peludo gordo cabrón”, así que me he arrancado los pelos, todos, uno a uno de las piernas con los dedos de las manos.
PETER: no creo que quién te pusiese ese apodo se refiriese a los pelos de las piernas.
RAÚL: también me he cortado los de la cabeza.
PETER: lo veo.
RAÚL: ah, era por si no te habías dado cuenta.
PETER: necesitaría ser ciego para no darme cuenta.
RAÚL: ¡qué putada! ¿no?
PETER: ¿el qué? ¿ser ciego?
RAÚL: por otro lado, si todo el mundo fuese ciego, no importaría el aspecto físico, no haría falta afeitarse, ni cortarse el pelo, ni arrancarse el bello de las piernas.
PETER: ¿todo el mundo ciego menos tú?
RAÚL: eso es.
PETER: ¡qué putada! Te “mirarían” como al rarito de la humanidad.
RAÚL: nunca mejor dicho.
PETER: o nunca mejor visto.
Silencio.
RAÚL: necesito trabajar.
PETER: ya somos dos.
RAÚL: estoy perdiendo las esperanzas.
PETER: yo tengo una brújula, si quieres te la vendo.
RAÚL: ¿cuánto?
PETER: por ser tú, 100 Euros.
RAÚL: ¿100?
PETER: ¿te parece caro?
RAÚL: no, me parece barato.
PETER: está bien, 200 Euros.
RAÚL: eso está mejor, trato hecho, apúntalo a mi cuenta.
PETER: ¿a cuál?
RAÚL: ¿a cuál?
PETER: sí, a la de las deudas que piensas pagar, o a la de las deudas que nunca podrás pagar.
RAÚL: hum… mejor a la segunda.
PETER: apuntado queda.
Silencio.
RAÚL: ¡hay qué ver!
PETER: ¿el qué?
RAÚL: nada, simplemente ¡hay qué ver!
PETER: ¡como qué nada y después hay que ver! ¿el qué?
RAÚL: el aburrimiento.
PETER: ¿tú puedes ver al aburrimiento?
RAÚL: claro, tengo unas gafas especiales.
PETER: ¡qué pena que no tengas unas gafas que pudiesen ver…!
RAÚL: ¿el qué? ¿la entrepierna de las mujeres? ¿la vida paralela que podríamos tener si las cosas nos fuesen bien? ¿los espíritus que habitan a nuestro alrededor y que no son visibles?
PETER: ¡hostias! Las 3 gafas serían geniales, podríamos inventarlas, nos haríamos ricos.
RAÚL: ¿tú crees?
PETER: ¿acaso no se hacen ricos con cosas más absurdas?
RAÚL: ¿cómo el qué? Y ¿cómo quién?
PETER: no lo sé, si lo supiese…
RAÚL: ¿sí?
PETER: si lo supiese…
RAÚL: ¿sí?
PETER: nada.
Silencio, la gente va y viene por la calle, es una tarde agradable.
RAÚL: esta tarde el mercurio ha alcanzado los 30 grados.
PETER: no está mal para ser 3 de octubre.
RAÚL: lo extraordinario sería que el 1 de enero alcanzásemos los 30 grados.
PETER: en la tele hablarían del “defecto” invernadero.
RAÚL: ¿ahora de qué hablan?
PETER: de la crisis.
RAÚL: ¿y tú crees que hablando de la crisis se va a salir de la crisis?
PETER: es que hay crisis y crisis…
RAÚL: claro, prefiero ser un rico en crisis que un pobre sin crisis.
PETER: yo prefiero ser simplemente rico.
RAÚL: ¿y la crisis?
PETER: no, gracias, te doy la mía. Te descuento 100 Euros de la cuenta de las cosas que jamás podrás pagar.
RAÚL: gracias, ¿podrías darme 1000 euros y apuntarlo a esa lista?
PETER: ¿te crees muy listo con esto de las listas?
RAÚL: no, a veces, incluso, me creo muy tonto.
Silencio.
PETER: ¿nos vamos?
RAÚL: bien.
No se mueven.
PETER: ¿a dónde?
RAÚL: no lo sé, no tengo dinero ni para gasolina. Así que podríamos ir andando hasta esa esquina.
PETER: ¿a esa?
RAÚL: ¿no te gusta? ¿qué tiene de malo?
PETER: que allí, de pie, se está peor, que aquí, sentados.
RAÚL: en eso te doy toda la razón.
PETER: gracias.
RAÚL: de nada.
Silencio.
PETER: ¿pedimos otra ronda?
RAÚL: vale.
PETER: ¿de lo mismo?
RAÚL: vale.
PETER: ¡camarera!
Se acerca una camarera.
PETER: ¿nos pone dos vasos de agua con un cubito de hielo?
La camarera los mira perpleja.
PETER: y apúntaselo a su cuenta (señala a Raúl) de las cosas que no valen dinero, por favor.
Fin.