ENCUENTROS

 

Dos mujeres, aparentemente se alegran mucho de verse después de varios años. Sala de espera, hospital privado. No hay nadie más.

 

A: me alegro mucho de verte, gracias por….

B: no tienes que darme..

A: claro que tengo.

B: nada, el placer es mío, ya lo sabes.

A: para “él”, creo, que significa mucho que hayas venido.

B: y para mí, y para mí…

 

Sonríen, se miran…

 

A: estás igual.

B: y tú, y tú…

A: qué va, he engordado.

B: sí, ¿sí? No… ¿no?, quiero decir, no, no.

A:  sí, no te hagas la “educada”, salta a la vista.

B: no me había dado cuenta, de verdad, no me había…

A: gracias por no darte cuenta, debes ser la única persona que veo después de hace 3 años y no se da cuenta…

B: en serio, te veo genial.

A: gracias.

B: te veo igual de genial quiero decir...

A: no lo estoy. Estoy destrozada.

 

Silencio, A deja de sonreír. B se queda con sonrisa congelada.

 

B: ¿y los demás? ¿No me digas que he sido la primera?

A: no, casi.

B: ¿No? ¿Quién me ha ganado?

A: yo.

B: ya… pero tú estabas con él, así que no cuen...

A: yo creo que sí que cuenta.

B: vale, está bien, cuenta, tú has sido la primera, yo la segunda… ¿y los demás?

A: tendrían que haber llegado hace una hora.

B: igual están aparcando, es difícil, a mí me ha costado lo suyo, finalmente he parado en doble fila y he esperado a que otro saliese, he tenido suerte.

A: siempre la tuviste.

B: bueno, sí, un poco, me gusta pensar que esa suerte la busqué.

A: todos la buscamos, pero tú la tuviste.

B: sí. La tuve.

 

Silencio. Incómodo.

 

B: ¿cómo está?

A: ¿cómo quieres que esté?

B: no sabía si iba a venir, si quería venir. He dudado incluso cuando estaba parada en doble fila.

A: yo tampoco quería venir.

B: pero tú ya estabas…

A: no… no lo estaba, lo dejé.

B: oh.

A: sí.

B: oh, no sabía…

A: lo sé.

B: cómo fuiste tú quien me escribió contando, pensaba, di por hecho que…

A: lo sé.

B: ¿estaba solo cuando le pasó?

A: creo que no.

B: ¿con quién?

A: con ella.

B: ah.

A: sí.

B: ¿te refieres a…?

A: sí, creo que sí.

B: ¡qué hija de puta!

A: y él, él también.

B: sí, claro, me imagino, y ella ¿no ha venido?

A: de momento sólo estamos tú y yo.

B: ¿y a ti quién te avisó?

A: el muy imbécil no cambió los datos de la persona con la que debían contactar en caso de…

B: te pido perdón, sí, tú has llegado la primera.

A: ya te lo he dicho.

B: pensaba, joder, pensaba qué…

A: ya, olvídalo.

B: y como siempre me gusta llegar la primera, al llegar y verte, no sé, mi cabeza por, por… por asociación de ideas ha pensado qué tú y él estabais, que aún estabais... Y además cómo habías sido tú la que me había avisado… al llegar y verte, he pensado, “lo he vuelto a hacer, soy la primera”

A: es estúpido pensar en que siempre debas ser la número 1 en todo.

B: ah, eh… sí, sí, lo estoy trabajando con mi coach.

A: y aunque siguiese estando con él, yo seguiría siendo la primera que ha llegado, la primera que estaba.

B: bueno, técnicamente sí, claro.

A: ¿técnicamente?

B: sí, técnicamente.

A: ¡qué te den!

B: ¿cómo?

A: ¡qué te follen!

B: ¿qué estás?...

A: eres una hija de puta, siempre lo he pensado.

B: ¡qué?

A: cuando has llegado y te he visto no sé porque me he alegrado de verte, han sido 4 frases, durante 4 frases, luego he comprendido, he recordado lo zorra que eras, eres..

B: ¿qué coño estás?

A: estabas con él, ¿verdad?

B: ¿yo?

A: sí.

 

Silencio.

 

B: sí.

A: hija de puta.

 

LA CAVERNA DE PLATÓN

Dos hablando sobre el fin de la vacaciones.

E: se acabaron las vacaciones forzadas…
F: vaya...
E: sí, mañana vuelta al redil.
F: ¿redil?
E: sí, a la caverna.
F: ¿de Platón?
E: ojalá mi caverna se pareciese lo más mínimo a la caverna de Platón.
F: ¿por qué?
E: desde esa caverna se veían sombras, sombras que podían ayudar a los que estaban dentro a imaginar cómo era el mundo de fuera…
F: no, no era ese porqué…
E: ah, no era ese… como estábamos hablando de…
F: no, ¡tú estabas hablando! yo te estaba escuchando.
E: eso no es cierto, me has contestado, era un diálogo donde uno habla y el otro responde.
F: bueno en un diálogo, en realidad para sea diálogo, los dos hablan, los dos proponen…
E: sí era un diálogo, yo he dicho, tú has contestado, yo he vuelto a decir, tú has vuelto a…
F: Desde que te conozco nunca me has dejado proponer un tema de diálogo.
E: ¿llevas a cuenta?
F: es fácil llevar la cuenta, tú todo yo nada.
E: eso no es verdad.
F: claro que lo es.
E: no lo es.
F: ¿no? ¿cuándo hemos hablado de algo de lo que yo quería hablar?
E: ¿qué cuándo qué?
F: sí, ¿cuándo?
E: ¿contando o sin contar que ahora estamos hablando de lo que tú quieres hablar, y no de mi vuelta a prisión de mañana?
F: ¡por Dios! Mañana no vas a prisión.
E: sí que voy a ingresar en prisión, me desnudarán, me inspeccionarán las cavidades corporales, y me meterán en una jaula. ¿Hay algo más triste que un pájaro en una jaula?
F: sí.
E: ¿qué?
F: dos pájaros.
 
Silencio.
 
E: hay algo que…
F: otra vez…
E: hay algo que no llego a entender…
F: si solo fuese un algo, mis oídos montarían una fiesta.
E: ¿por qué se dice lo más mínimo?
F: ¿qué?
E: debería decirse lo menos mínimo, y no lo más mínimo…
F: ¿de verdad quieres hablar de eso?
Silencio.
E: no quiero volver a Siberia.
F: ojalá te fueses de verdad a Siberia.
 
Silencio.
 
E: vale, asumo que es posible que sea yo quien empieza siempre el diálogo.
F:¿lo asumes?
E: lo asumo, pero es que tú…
F: felicidades, asumir ese pecado te acercará a la penitencia y después a la libertad.
E: pero es que tú, cuando hablamos…
F: será cuando tú hablas y yo escucho…
E: cuando dialogamos.
F: cuando monologueas…
E: ¿monologueas? ¿monologueo?
F: sí, monologueas.
E: dudo que esa verbo exista.
F: ¿tampoco entiendes que en el lenguaje coloquial se pueden verbalizar los sustantivos?
E: ¿lenguaje coloquial?
F: sí.
E: ¿tú y yo hablamos en lenguaje coloquial?
F: no, tú monologueas en lenguaje coloquial.
 
Silencio.
 
E: lo has vuelto a hacer.
F: ¿el qué?
E: siempre terminas los diálogos.
F: dudo que lo que hacemos se pueda llamar diálogo.
E: lo haces.
F: ¿llevas la cuenta de las veces que yo “concluyo” tus monólogos y no llevas la cuenta de las veces que los inicias?
E: es fácil, tú todas yo ninguno, y no son monólogos… ¡ahora mismo estábamos hablando! si alguien nos estuviese observando, vería que estamos hablando.
F: debe ser la primera vez que lo hacemos.
E: ¿y te gusta?
F: sí, lástima que mañana te vas a pudrir en la cárcel.
 
Silencio.
 
E: me gustan las vacaciones forzadas.
F: ¿te gustan?
E: sí.
F: aunque sean forzadas.
E: sí.
F: vale. Te dejo que acabes…
E: vale… eh… eh…
F: ¿qué?
E: no sé cómo terminar..
F: ¿quieres que termine yo?
E: ¿harías ese por mí?
F: claro, somos amigos.
E: gracias.
 
Silencio.
 
E: he dicho gracias.
F: lo he oído.
E: ¿y por qué no has dicho de nada?
F: te estaba dejando terminar.
E: ah…
F: eso, ah… feliz reingreso en prisión, mañana te llevaré un cuesco de pan con una lima dentro.
E: gracias…
 
Silencio.
 
E: otra vez… me he quedado esperando tu “de nada”… no me gusta decir gracias y que no me contesten de nada, da muy mala impresión, pareces un puto maleducado... ah.. me estabas dejando terminar… vale, no, no lo hagas, no me dejes terminar a mí, no me gusta terminar, no sé cómo terminar, no quiero terminar ni los diálogos, ni las vacaciones forzadas, ni que se termine... (E mira F, pasan 4 segundos) esposible que tengas razón... igual sí que monologueo…
 
F sonríe.
 
Fin.

PSICÓLOGOS

Dos que hablan.

 

C: he ido al psicólogo.

D: oh.. bien.

C: me lo recomendó mi psiquiatra.

D: vaya.

C: me dijo que me iba a quitar las pastillas para dormir y que debería ir a un psicólogo para que me ayudase.

D: ¿a desengancharte de las pastillas?

C: ¿qué? no… a ayudarme a encontrar el problema de porqué no duermo.

D: ¿y no te preocupa el otro problema?

C: ¿qué otro problema?

D: ya sabes…

C: ¿lo sé?

D: el mono.

C: ¿qué mono?

D: el mono por dejarte las pastillas.

C: no tengo mono… ¿crees que voy a tener mono por dejar las pastillas?

D: mucha gente lo tiene.

C: ¿la ciudad está llena de monos?

D: se podría decir que en la ciudad hay más monos que en la selva.

C: muy bueno tío, muy bueno.

 

Silencio.

 

D: una vez leí que los psicólogos van a otros psicólogos… que es su forma, su terapia para ayudar a los amigos de los monos.

C: eso no tiene… ¿dónde lo leíste?

D: no sé, en una revista de esas que hay en las consultas del dentista.

C: ¿una revista científica?

D: no, una revista, no sé cuál era, sólo leí ese artículo y luego cogí un cómic.

C: ¿hay cómics en tu dentista?

D: sí.

C: eso está bien, para los niños.

D: ¿para los? No… yo lo leí, y no soy un niño.

C: si lo fueses y tuvieses un mono como el que yo voy a tener, te podría llamar Marco y a tu mono Amedio.

 

Silencio.

 

D: ¿eso es un chiste?

C: no.

 

Silencio.

 

D: el caso es que me quedé pensando.

C: ¿qué?

D: en los psicólogos que van a otros psicólogos.

C: oh.

D: sí, quiero decir, si un psicólogo que tiene pacientes va a otro psicólogo, ese último psicólogo debería ir también a otro psicólogo para ayudarle a digerir los traumas o lo que sea de esos psicólogos.

C: tiene sentido.

D: ¿tú crees?

C: no sé, pero podría tenerlo.

D: no estoy tan seguro.

C: ¿por?

D: un psicólogo que va  al psicólogo, vale, para que le ayudar, ¿vale?

C: vale.

D: ese segundo psicólogo debería ir a otro psicólogo, a un tercer psicólogo, y ese tercero debería ir a otro…

C: sí.

D: es como una escalera sin fin…

C: podría ser.

D: no tiene sentido. En algún momento esa escalera debería terminar.

C: bueno, no veo mal que un psicólogo vaya a otro.

D: ya, sí, en eso estoy de acuerdo, pero si todos lo hiciesen, no habría fin, y los estudios más demandados por la sociedad serían precisamente los de psicólogos. Si somos 8 mil millones de personas, todos deberían o deberíamos ser psicólogos, menos el paciente cero. Es decir, existiría un paciente cero y un psicólogo 8 mil millones después no tendría donde ir, a quién ir para ayudarle con el trauma de los otros 8 mil millones.

C: a no ser que ese último psicólogo fuese a un psicólogo que fuese a otro psicólogo que tiene como pacientes a dos psicólogos.

 

Silencio.

 

D: bueno, en ese caso, igual… sí debe ser eso.

C: claro.

D: y si ese fuese el caso, a lo mejor no harían falta tropecientos mil millones de psicólogos.

C: podría ser.

D: y entonces es por eso que no hay tantos…

C: debe ser.

 

Silencio.

 

C: ¿y el cómic?

D: ¿qué cómic?

C: el de la clínica del dentista…

D: ah, el cómic…

C: ¿de quién era?

D: ah… de Marco y su mono Amedio.

 

Silencio.

 

C: ¿y no era para niños?

 

Fin.

EL SENTIDO DE LA VIDA

Dos que hablan, podrían ser mujeres, hombres, o mujer y hombre.

 

A: ¡El sentido de la vida!

B: ¿qué?

A: ¡EL SENTIDO DE LA VIDA!

B: ¿es una peli? ¿una serie? ¿en qué plataforma la echan?

A: ¿qué?

B: si es una serie me gustaría verla, si es una peli… depende…

A: ¿depende? ¿por?

B: las pelis de ahora no son pelis.

A: ¿las pelis de ahora no son pelis?

B: no, son telefilms, las estrenan directamente en la tele, en las plataformas, y la mayoría parecen... no, no parecen… son basura. pagamos por ver telefims…

A: ¿telefilms?

B: sí.

A: "El sentido de la vida" es un film, sin tele, de los Monty Python.

B: ah… ya... ¿y quiénes o quién son esos o ese?

A: esos.

B: ¿quiénes son esos?

A: unos que hacían… pero no quería hablar de ellos, quería hablar…

B: ¿no? ¿y porqué has mencionado su peli?

A: ¿podrías dejar de decir peli? No tienes 5 años.

B: perdón… película, película, película...

A: me gusta más film, ¿podrías decir film en lugar de película?

B: ya… no voy a decir film.

A: ¿por?

B: no soy americano.

A: ¿y qué tiene que ver?

B: los yankees dicen film, yo prefiero decir peli… a ti no te gusta, así que por ti soy capaz de decir película, pero resulta que tampoco te gusta y prefieres que diga film, y no lo voy a hacer.

A: gracias.

B: de nada.

 

Silencio.

 

B: ¿es buena la peli?

A: vete a la mierda.

 

Silencio.

 

B: ¿puedo preguntarte algo?

A: depende…

B: ¿por qué has dicho “El sentido de la vida” sino querías hablar de la peli?... película…

A: ¡ah eso!

B: sí, eso.

A: bueno…

B: ¿bueno?

A: se me me había ocurrido…

B: ¿el qué?

A: pensaba que había encontrado…

B: ¿qué?

A: pero estaba completamente equivocado.

B: ¿en qué?

A: yo…

B: ¿sí?

A: nada…

B: vale…

 

Silencio.

 

B: ¿me das un trago de tu refresco?

A: ¿de mi “refresco”?

B: sí, de tu refresco.

A: ¿de dónde has salido?

B: ¿ahora?

A: no.

B: ¿esta mañana?

A: no.

B: ¿ayer por la mañana?

A: no, ¿de dónde coño has salido?

B: sólo quería un trago de tu refresco…

A: peli, refresco…

B: sí, me gustan esas palabras.

A: nadie habla así.

B: yo hablo así.

A: ya, lo sé, pero nadie habla así.

B: ¿y qué, tengo que hablar como las demás personas?

A: estaría bien.

B: ¿por?

A: no sé.

B: exacto… no sé.

A: imagina que alguien nos esté escuchando.

B: ¿a nosotros?

A: sí.

B: ¿y quién nos va a escuchar?

A: no sé, pero imagínatelo.

B: no sé si me lo puedo imaginar, me puedo imaginar que alguien nos esté espiando, eso sí…

A: ¿espiando?

B: sí. Mola más.

A: ¿mola?

B: sí mola más.

A: ¿mola?

B: ¿tampoco te gusta que diga mola?

A: yo no lo he dicho.

B: no, no lo has hecho, pero venía implícito en tu...

A: ¡olvídalo!

B: olvidado.

 

Silencio.

 

A: creo que la vida no tiene sentido…

B: ¿y eso?

 

Fin.

TRISTES

 
TRISTE 1: hola.
TRISTE 2: hola.
TRISTE 1: ¿estás triste?
TRISTE 2: ¿tú también?
TRISTE 1: así es, ¿se puede no estar triste?
TRISTE 2: ¿y cómo estarías? La melancolía, el miedo a convertirme en verbo perfecto.
TRISTE 1: ¿qué dices?
TRISTE 2: la vida, esa pesada losa.
TRISTE 1: ¿por qué estás triste?
TRISTE 2: porque soy gilipollas.
TRISTE 1: ¿estás triste por ser gilipollas? No estés triste, todo el mundo piensa que eres un genio, no un gilipollas.
TRISTE 2: ¿todo el mundo? ¿qué es todo el mundo? ¿a qué te refieres con todo el mundo?
TRISTE 1: a la gente que habita los pueblos, las ciudades, los campos... a la gente.
TRISTE 2: me da igual la gente.
TRISTE 1: estás más triste que yo.
TRISTE 2: ¿y tú por qué estás triste?
TRISTE 1: la mujer a la que amo se ha ido para no volver.
TRISTE 2: oh, eso es terrible.
TRISTE 1: lo es.

Llega un tercero.

TRISTE 3: hola.
TRISTE 1: hola, ¿tú también estás triste?
TRISTE 3: ¿tanto se nota?
TRISTE 2: un poco, tienes los ojos caídos, igual que nosotros.
TRISTE 1: me faltó valor para cogerla de la cintura y decirle que se quedase para amarme toda la vida.
TRISTE 3: ¿ella no hizo nada?
TRISTE 1: exacto.
TRISTE 3: típico de las mujeres.
TRISTE 2: y de los hombres, no se puede vivir ni con ellos ni sin ellas.
TRISTE 1: eso parece, a mí me hubiese gustado vivir con ella, ¿y tú por qué estás triste?
TRISTE 3: porque la vida es muy corta, me gustaría poder alargar el tiempo que tenemos, estudié física, medicina, no lo he conseguido.
TRISTE 2: ¿estudiaste las dos carreras?
TRISTE 3: ¡qué va! Sólo un puñado de revistas científicas.
TRISTE 1: esas revistas son maravillosas.
TRISTE 2: la vida es maravillosa.
TRISTE 3: pero los tres estamos tristes.
TRISTE 1: podríamos hacer algo para dejar de estarlo.
TRISTE 2: yo no sé hacer nada.
TRISTE 3: tu cara me suena.
TRISTE 1: es famoso.
TRISTE 3: claro.
TRISTE 2: sí, pero no levantes la voz, nos podrían escuchar, esto se llenaría de gente y lo que es un lugar agradable con buena compañía, dejaría de existir.
TRISTE 1: toma, (a T3) ¿un gilipollas es capaz de hablar de esa forma?
TRISTE 3: no. Yo tampoco sirvo para nada (a T1) ¿tú qué sabes hacer?
TRISTE 1: sé hacer manualidades de papel.
TRISTE 2: papiroflexia.
TRISTE 1: eso.

Se quedan callados.

TRISTE 3: podríamos suicidarnos.
TRISTE 2: o suicidarnos o...
TRISTE 1: ¿o qué?
TRISTE 3: o nada, aburrirnos de estar tristes.
TRISTE 1: ¡no voy a suicidarme! He perdido el amor de mi vida, pero eso no es motivo para colgarse de un pino.
TRISTE 2: ¡qué horror! Morir ahorcado. Yo prefiero otros métodos.
TRISTE 3: ¿entonces lo vamos a hacer o sólo vamos a hablar de ello?

Se quedan callados, llega un cuarto.

TRISTE 4: hola.
TRISTE 1: hola.
TRISTE 2: hola.
TRISTE 3: hola.
TRISTE 4: ¿sois amigos?
TRISTE 1: desde hace unos segundos.
TRISTE 2: o incluso menos.
TRISTE 3: o incluso no lo somos.
TRISTE 4: estoy muy triste.
TRISTE 1: ¿qué te ocurre?
TRISTE 4: planté un árbol y se murió.
TRISTE 2: los árboles son unos cabrones.
TRISTE 3: son unos hijos de puta.
TRISTE 1: podríamos talar los árboles de forma indiscriminada, eso a lo mejor nos alegra.
TRISTE 2: eso requiere de un esfuerzo.
TRISTE 3: de un terrible esfuerzo
TRISTE 4: si hacemos eso, me moriré de tristeza.

Silencio.

TRISTE 1: ¿eso es posible?
TRISTE 4: ¿el qué?
TRISTE 1:  morirse de tristeza.
TRISTE 3: yo conocí un pueblo que se murió de tristeza.
TRISTE 2: a mí me queda poco, un poco más y me muero.
TRISTE 1:  ¿quieres que te dé una mala noticia, a ver si te pones más triste y te mueres de pena?
TRISTE 3: evitarías el trágico paso del suicidio.
TRISTE 4: sois muy graciosos, ¿puedo quedarme?
TRISTE 3: no lo sé, ellos estaban antes, pregúntale a ellos.
TRISTE 4: ¿puedo?
TRISTE 2: ¿sabes cantar?
TRISTE 4: no.
TRISTE 1: ¿sabes contar chistes?
TRISTE 4: no.
TRISTE 1: por mí, perfecto, lo último que necesito es un capullo contando chistes sobre chicas que dejan a chicos.
TRISTE 2: cada loco con su tema.
TRISTE 3: eso parece, puedes quedarte.
TRISTE 4: gracias, ya me siento menos triste.

GIRO DE GUIÓN


Dos amigos, se reencuentran. En un bar.



A: hola.

B: ey, hola, ¡cuánto tiempo!

A: sí, ¡mucho!

B: te perdí la pista hace unos..… ¡¡estuviste en Hollywood!!

A: ¡sí! Jajaja..

B: lo vi en la tele, todo el mundo lo vio en la tele.

A: sí.

B: enhorabuena tío, yo sabía que lo conseguirías.

A: sí, siempre me lo decías.

B: eres el mejor.

A: gracias.

B: y ahora bien, ¿qué coño haces aquí? Me robaste mi ordenador con todos esos guiones que escribí, y me arrebataste su autoría… ¿¿QUÉ COÑO HACES AQUÍ??

A: yo…

B: ¿¿SÍ??

A: quería pedirte disculpas. Quise venir antes pero después de los Óscars fue imposible, y luego estuvieron todos los festivales. No he podido venir antes. Esto es tuyo.



Le da un Óscar.



B: prefiero el dinero.

A: si lo vendes o fundes o quemas, tendrás tu dinero.



Silencio.



B: vale, te perdono.

A: gracias.

B: si antes me cuentas como es follarse a Scarlett Johanson.



Entra Scartlett Johanson.



SCARLET: ¿y por qué no me lo preguntas a mí directamente?

B: eres, e.. er… eres, err.. eres… (se queda catatónico).

A: sí, es.

B: bu… b..bb…buuuu…

A: es encantador, un genio, el genio que escribió todos mis éxitos, pero es un auténtico inútil social.

B: aaa… aaa..

A: se vuelve tartamudo, y tetra esquizoide cuando ve a una mujer bella. Entra en bucle y no sale… la verdad es que da vergüenza.

B: AA..A….

SCARLET: sí, tienes razón.

B: ¿en qué es encantador?

SCARLET: no, en que da vergüenza.

B: ZZ…Z…

SCARLET: quítale el Óscar.

A: vale, tienes razón.



A se acerca a B, lo empuja, le quita el Óscar, se va con Scarlett, B en el suelo sigue en estado convulso y en bucle: aaa… bbbb… antes de salir Scarlett y B se paran en la puerta, se miran.



SCARLETT: ¡¡qué malos somos!!

A: sé acabó de hacer de bueno.... jajjajajjajaja (risa de malo de película).



La puerta se cierra, se sella con una puerta que estaba oculta de metal, las ventanas del bar se cierran también con el mismo sistema.  Se encienden las luces, podría ser un bar tipo western. Sí, son casi vaqueros (pero de la actualidad).



B se levanta del suelo, se ha recuperado de su ataque.



B: todavía no es el momento de marcharse, aún no os podéis ir.

A: vaya, sabes hablar.

B: claro que sé hablar, estaba interpretando. Ya me curé de mi enfermedad hace años. Cuado te paseabas con Julia Roberts.

A: oh, sí hace años entonces.

SCARLETT: oye, ¿qué pasa?

B: ¿qué pasa? ah sí, vais a morir.

A: ¿por un Óscar? Te lo regalo, en caso tengo 3 más.

B: me importa una mierda los Óscars.

SCARLETT: ¿quieres que te la chupe? ¿quieres follarme, quieres que te folle? ¿quieres que te mate de placer?



Silencio.



B: está bien, sólo vas a morir tú.



B amenaza a A con un revólver. Dejan de apuntarse y miran a cámara.



B: esto es lo que se llama un giro de guión.

A: bueno, en realidad ha habido un montón de giros de guión.

B: quizás hemos batido un récord de giros.

A: sí.



Los dos sonríen a cámara.



B: y Scarlett no era la verdadera Scarlett, era una actriz que se parecía.

A: no se parecía tanto, tenemos poco presupuesto, y ni siquiera podíamos pagarle más que salieran en este último giro.

B: ¿quieres hacer cine?

A: éste es tu curso...

Se quedan sonriendo. Sonrisa incómoda.





Sale rótulo de cliente: DE CINE INTERPRETACIÓN.

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